sábado, noviembre 14, 2009

Tú no eres Mcenroe (y por lo tanto, no rompes raquetas)




Me gusta McEnroe. Para los que tenemos el ánimo otoñal (con rachas de viento de 100 kilómetros por hora, hojas tiradas por la calle, cielos nubosos y probabilidad de chubascos intensos). Será desgana estacional o coyuntural. Puede que ambas. Pero mi lado optimista y cascabelero hoy está por los suelos. Hoy no veo el cielo azul aunque esté despejado. No veo el horizonte claro, aunque puedo adivinar que va a pasar. No tengo esperanzas de que nada mejore porque sé que irán a peor.

Si hay algo que me ha ayudado a tirar todos estos años es el conformismo: "otros están peor, tampoco está tan mal, esto es soportable". Pero hoy no tengo ganas de soportar nada. Y nada depende de mí: no lo olvidemos, esto es la coyuntura internacional y mundial y un post no puede hacer nada por la macroeconomía.

Así que intento evadirme escuchando a McEnroe y luego veré Mad Men o The Wire e intentaré olvidarme de que las cosas, por una vez, no irán a mejor.

jueves, noviembre 12, 2009

Mi primer villancico, chispas

Ayer, miércoles 11 de noviembre escuché mi primer villancico de estas Navidades, chispas.

Para animar el ambiente, los psicópatas de Massimo Dutti de Palma pusieron la calefacción a toda leche. Me empecé a marear y transpirar, mientras sonaba una versión pseudoelegante en clave de jazz de Last Christmas de Wham (¿Wham y elegante pueden ir juntos en la misma frase?).

La primera sensación navideña de la campaña 2009-2010 ha sido terrible. De paso me compré un abrigo de plumas de mi talla (he decidido que no llevaré el abrigo verde dec plumas de talla XXXL que me compré hace dos años y que sólo me he puesto una vez. Cuando Srta. Bulería, Miss Chain y Corresponsal en Palma me vieron primero se rieron mcuho, luego se rieron y luego se rieron aún más, así que he llegado a la conclusión de que con él parezco El Gigante Verde de los guisantes y lo tengo arrinconado, juju, o más bien ocupando la mitad de mi armario de invierno), un par de jerseys-vestidos, uos leggins, y unos jerseises de cuello alto básicos, que siempre vienen bien.

Luego me pasé por la óptica. Cabmio de modelo de gafas a mi pesart. El lunes me puse a lipiar las gafas antes de la rueda de prensa y cuando la presidente de una asociación cualquiera se puso a hablar yo me quedé con uno de los cristales en la mano. La señora decía cosas importantes y yo no hacía más que decir: joder,mierda,joder!. Creo que mis declaraciones no salieron en el telediario, gracias a dios. Por cierto, que vaya gafas más feas las de Chanel y compañía: todas llevan implantaciones de perlas o de brillantes o camelias. Cuando me las enseñaba la dependienta, yo la miraba horrorizada: ¿Qué tal unas gafas sin nada en la patilla? Ahora llevaré un modelo de curso con logo de Custo que me da mucha manía pero es que llevo mis gafas pegadas con celo y la verdad, no es plan.

A todo esto, yo os quería hablar de la Navidad.
Pues eso, que ya empecé la campaña con grima y esta mañana me he levantado directa al ordenador para acutalizar hasta que, hete ahí, que he ojeado El País y he visto el nuevo anuncio del Sorteo de Navidad. No fallo: se me han caido los lagrimones. ¿No os pasa a vosotros? Yo veo un anuncio sensible y aunque reconozco a la legua las artimañanas arteras del publicista para arrancar las lágrimas, es que se me caen!

Es como la película de Richard Gere y el chucho de estas navidades. Joer, más mala no puede ser: está basada en hechos reales, hay un perro y sale Richard Gere! Pues nada. Es ver al perrín y me emociono y lloro.



Con lo cómodo que tiene que ser no tener sentimientos, de verdad.

martes, noviembre 10, 2009

Fuera de plazo

Me despierto.
Me quito el bozal (lo que venía siendo mi férula para tratar mi mandíbula rebelde).
Desayuno y escucho las noticias.
Firego los platos.
Pongo lavadora.
Hablo con mi pedre y con mi medre: vienen a comer.
Voy corriendo a correos a hacer recados.
Voy corriendo a la rueda de prensa.
Voy corriendo al super y compro macarrones y carne picada.
Subo las escaleras al trote: hago macarrones con boloñesa.
Llegan los Señores de Huelga.
Comemos.
Llega Zagloso, seguimos comiendo.
Zagloso se va echando chispas.
Mis pedres también.
Entro en la redacción.
Hago llamadas y reviso teletipos.
Pico como un minero descosido.
Me relajo un poco: leo El País.

Y entonces me viene a la memoria. Hoy se cumplía el plazo de entrega del concurso de la novela Minotauro. Aquella a la que me quería presentar sí o sí. Que de este año no pasaba. Que iba a ser el último y por eso me impuse la disciplina de escribir. Pero, ¿cuando fue la última vez quelo hice? Ah, sí, el sábado, encerrada en casa y bajo la manta. Sólo tengo un tercer borrador con 40 páginas y un esquema de cuatro páginas manuscrito a Arial 8. Joder. Bueno, o no tanto. Son 40 páginas y sólo necesito huecos y además, llevo una semana de bólido. En realidad un mes. Que coño: desde que llegué de las vacaciones no he levantado la cabeza del teclado... del trabajo. Prometo que seré buena y me pondré a escribir mañana. De mañana no pasa. Como tampoco pasará de mañana el subirme a la elíptica a batir las lorzas.

Mierda.
Se me olvidó tender la lavadora.

Joder, así no hay quien tenga el tipo fino y el currículum de artista.

jueves, noviembre 05, 2009

Precauuuusiónnnnn!

Hace casi una década yo fui al Karaoke Prismas (antro infernal de Cala Major que no sé si sigue en marcha). Me fui con mi amiga Bili y un par de ex novios con una tajada importante. Y cuando llevaba más Lancers del debido en mis venas, se me ocurrió pedir Precausión, amigo conductor.

Nunca en mi vida recibí ovación como aquella. Bueno, la verdad es que estaba tan pedo que arrastraba la lengua, me temblaba la voz y era aguda como la de un camello. Pero yo la sentía mucho. Es verdad. Bueno, es como aquellos anuncios de que tú te crees la reina de la copla... y eres más bien una destroyer ibérica. No lo sé. Lo que sí sé es que me subí encima de la mesa, hice caracoleos con mi voz de pito y los chonis del asiento de al lado me hicieron la ola.

Sí, yo quería haber sido coplera pero ser indie queda mejor por la calle. La bata de cola canta mucho...

Esta canción me la dedico a mí misma porque me la acabo de encontrar por Interné (sí, los designios del Firefox son inexpugnables) y poque me tengo que ir a trabajar ahora mismo y llego tarde por hacer el chorra.


Amigo conductor - ¡Vota por mi grabación!

Yo soy esa...

Las hay que nos levantamos con el pie cambiado y lo mismo cantamos el Yo soy esa



Como me contradigo y digo viceversa e igualmente al contrario, hombre con hombre y mujel con mujel...

No, en realidad quería decir que me pongo en plan Mari Trini:




Luego las hay insistentes y no se creen lo que las diga Patricia Castañaga (o como se diga). Que hacen bien, la verdad.



Yo, como diría Espe, ya no hablo más que llevo zapato plano.

martes, noviembre 03, 2009

Pero mamá, es una fiefta!!

Soy como el chaval del anuncio de compresas Ausonia para señoras mayores: soy una ignominiosa acomplejada con una vocalización lamentable.

Mi férula para evitar presiones indebidas en mi mandíbula es mi compañera inseparable. Hoy me la he traido al trabajo. Mi lengua ha pasado de ser un músculo utilísimo para hacerme entender a un cacho de carne torpón.

La dentista me amenazó el pasado viernes: "Es posible que te la tengas que poner las 24 horas del día". Hoy me he dejado el pelo suelto y llevo jersey de cuello alto para esconderme.

En realidad, según mi nuevo idioma debería decír: "Llefo ferfei de fuello alto pafa esfondenme".

domingo, noviembre 01, 2009

Yaquestás...

Yaquestás.... hazte un par de teletipos. Venga, mujer, que es cosa de dos mintos. Y resulta que son dos horas.

Yaquestás... Coge tu coche y vete a 30 kilometrs a la presentación de chorriproyecto. No, no pagamos la gasolina.

Yaquestás, escríbete un artículo de opinión. Nah, cinco minutejos.

Yaquestás, tu compañera se ha dado de baja. Es temporal. Ya, temporal... Tres meses con una persona menos y tú te haces la oferta del Capabro: te pagan por uno pero trabajas por dos.

Cuantas veces no os ha pasado trabajar de más. Qué coño, somos profesionales, somos responsables. No podemos dejar las cosas sin hacer. Sólo es un repunte de la actividad. Total, que más da. Además, las cosas están muy mal ahí fuera.

Ya. Pero a mí nunca me han pagado las horas extra. Es más, sospecho que es una leyenda urbana. Cuantos amigos mios me cuentan: "hoy no puedo ir a tomar café, tengo que hacer esto". "O lo otrto". O "es que fulanito se fue de vacaciones".

¿Cuanto del PIB nacional pertenece a horas de trabajo gratis?
Nos dice que los españoles no somos productivos, que trabajanmos muchas horas pero luego producimos poco. Claro, algunos tenemos ordenadores con el Windows 97 (esto me pasaba en Cutrisplein, el de ahora es un poco más moderno pero se me encalla cada dos por tres). Dicen que no somos productivos y nos damos muchas bajas. Ya, pero es que mi silla, en la que me siento unas ocho horas diarias, se cae a cachos.

Por cierto, yo bajas no me he dado ninguna pero he tenido que hacer malabares esta semana porque nos venían a traer el sofá nuevo. El señor de reparto me decía: "¿Cuando te va mejor? ¿Mañanas o tardes?"

-No, no, tardes no que trabajamos.
-Vale, entonces por la mañana.
-Uy, es que por la mañana mi marido está en los juzgados y yo... Yo lo mismo estoy liada a las 9 como a las 12 y no sé a que hora salgo ni entor.
-¿Entonces?
-¿A mediodía?
Y lo dices cruzando los dedos para que no ocurra ningún imprevisto (como ocurrió, claro, derrumbe de un edificio) o no se alarguen los plenos.

-Ya, señora, pero nosotros comemos a mediodía.

Al gfinal termino quedando siempre en mi día libre, ya sea para recibir sofás, carpinteros, hacer la compra o hacer entrevistas para el fin de semana. La gente alucina cuando les pido llamar un sábado: "Es que es mi día libre". No te jode, y el mio, pero nunca tengo horarios.

Y esta es mi vida y la de mis amigos.
Se me está pasando lo poco que me queda de juventud haciendo malabares con el reloj y la agenda.

martes, octubre 27, 2009

He visto cosas que no creeriais...

He visto un edificio derrumbado en el centro de Palma mientras un centenar de bomberos y policías quitaban cascotes mano a mano.

He visto a dos centenares de personas esperando en la plaza a las víctimas bajo los restos del edificio.

He visto como algunos aprovechaban para colocarse ante las cámaras y dar su versión. Algunas, reincidían y se colocaban pacientemente ante TVE, luego Antena 3, después Ana Rosa... y sólo les faltaba agarrar el micrófono con su mano. Cuando algún periodista le preguntaba, ella sonreía: "Es que no he parado en toda la mañana!!".

He visto infiltrados de grupos políticos que aprovechaban la confusión y empezaban a gritar: la culpa es del Plan E, y del carril bici, y del catalán em IB3, y ¡los homosexuales!

He visto al redactor de Ana Rosa irrumpiendo con su micrófono, rompiendo los silencios de los corrillos más afectados, interrumpiendo a los que estábamos preguntando y esperando a nuestro turno. "Estamos en directo en el programa de AR..." y te deja a tí con la pregunta en medio del paladar. Y te piensas si darle un codazo o clavarle el boli.

He visto al dueño de un bar que estaba sirviendo cafés desde la medianoche en que se cayó el edificio. Tenía los ojos destrozados. Alguien le pedía una tapa. "¿Una tapa? Su puta madre, me cago en él, aquí no estamos de fiesta...", decía mientras me servía un cortado.

He visto a señoras asustadas por los agujeros en sus balcones que me mostraban las llaves de su casa. "Hágale una foto", por favor. Pero eran tantos, que no dábamos a basto.

He visto a gente llorando. Mucha. Y otros cuantos que aparecieron por arte de magia a pedir su cacho de fama.

Estoy tan cansada...