Yaquestás.... hazte un par de teletipos. Venga, mujer, que es cosa de dos mintos. Y resulta que son dos horas.
Yaquestás... Coge tu coche y vete a 30 kilometrs a la presentación de chorriproyecto. No, no pagamos la gasolina.
Yaquestás, escríbete un artículo de opinión. Nah, cinco minutejos.
Yaquestás, tu compañera se ha dado de baja. Es temporal. Ya, temporal... Tres meses con una persona menos y tú te haces la oferta del Capabro: te pagan por uno pero trabajas por dos.
Cuantas veces no os ha pasado trabajar de más. Qué coño, somos profesionales, somos responsables. No podemos dejar las cosas sin hacer. Sólo es un repunte de la actividad. Total, que más da. Además, las cosas están muy mal ahí fuera.
Ya. Pero a mí nunca me han pagado las horas extra. Es más, sospecho que es una leyenda urbana. Cuantos amigos mios me cuentan: "hoy no puedo ir a tomar café, tengo que hacer esto". "O lo otrto". O "es que fulanito se fue de vacaciones".
¿Cuanto del PIB nacional pertenece a horas de trabajo gratis?
Nos dice que los españoles no somos productivos, que trabajanmos muchas horas pero luego producimos poco. Claro, algunos tenemos ordenadores con el Windows 97 (esto me pasaba en Cutrisplein, el de ahora es un poco más moderno pero se me encalla cada dos por tres). Dicen que no somos productivos y nos damos muchas bajas. Ya, pero es que mi silla, en la que me siento unas ocho horas diarias, se cae a cachos.
Por cierto, yo bajas no me he dado ninguna pero he tenido que hacer malabares esta semana porque nos venían a traer el sofá nuevo. El señor de reparto me decía: "¿Cuando te va mejor? ¿Mañanas o tardes?"
-No, no, tardes no que trabajamos.
-Vale, entonces por la mañana.
-Uy, es que por la mañana mi marido está en los juzgados y yo... Yo lo mismo estoy liada a las 9 como a las 12 y no sé a que hora salgo ni entor.
-¿Entonces?
-¿A mediodía?
Y lo dices cruzando los dedos para que no ocurra ningún imprevisto (como ocurrió, claro, derrumbe de un edificio) o no se alarguen los plenos.
-Ya, señora, pero nosotros comemos a mediodía.
Al gfinal termino quedando siempre en mi día libre, ya sea para recibir sofás, carpinteros, hacer la compra o hacer entrevistas para el fin de semana. La gente alucina cuando les pido llamar un sábado: "Es que es mi día libre". No te jode, y el mio, pero nunca tengo horarios.
Y esta es mi vida y la de mis amigos.
Se me está pasando lo poco que me queda de juventud haciendo malabares con el reloj y la agenda.